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EL MURO DEL SAHARA por Mah Iahdih, representante saharaui en Catalunya

Por lo general los Muros constituyen una de las mayores expresiones de la violación de los derechos de las personas, ya que impiden uno de los mayores signos de libertad, que es la libertad de movimientos. Igualmente, por lo general, los Muros dividen países, pueblo o territorios vecinos, por motivaciones políticas, económicas o ideológicas.

En el caso del Muro del Sahara, es curioso, ya que no divide a dos pueblos, ni a dos países, ni a dos territorios distintos. Es un Muro, que divide a un mismo pueblo, un mismo territorio y un mismo país, es un muro cuyo origen es un pretexto defensivo, pero en realidad sus fines eran dividir a un pequeño pueblo y proteger a la parte útil su territorio, con el fin de saquear sus recursos naturales.

El Muro del Sahara, es una muralla de arena, piedras y alambradas, cubre alrededor del 75% del territorio reconocido internacionalmente como Sahara Occidental, su longitud supera los 2700 km, protegido por más de 150.000 mil soldados marroquíes. Con bases cada 5 km, equipado con radares de detección y baterías de artillería.  Según las Naciones Unidas y organizaciones independientes internacionales a lo largo del muro del Sahara hay sembradas entre 7 y 10 millones de minas antipersonas, es con diferencia el muro más mortífero y peligroso del planeta. El Muro del Sahara, su construcción fue ideada por expertos de Israel y financiado entre otros por Arabia Saudí, Irak, EUA, Francia y España.

A pesar de que en longitud solo lo supera la Muralla china, es el muro más largo de la era moderna, es el muro menos conocido, menos denunciado, el más peligroso y el más silenciado de la era contemporánea. La mayor parte de los habitantes del planeta han oído hablar del Muro de Berlín, del Muro que divide México y EUA, de las vallas de Ceuta y Melilla, del Muro de Cisjordania. Sin embargo, esa misma mayoría nunca ha sentido hablar del muro del Sahara.

Las consecuencias, de este muro son palpables, el drama humanitario que provoca en la población Saharaui es de incalculables dimensiones; los riesgos que entraña para vida de las personas, se calcula que cada año deja entre 30 y 50 víctimas de las minas,  familias separadas por más de cuarenta años, comunicaciones interrumpidas, corte de vías de comunicación, carreteras y caminos que afectan a la vida de los pobladores e incluso a la flora y fauna de la zona, paralización de la vida social y económica de todo un pueblo, la  facilitación de la esquilmación de los recursos del territorio. A todo esto, hay que sumarle las consecuencias psicológicas y emocionales que provoca en la población saharaui.

Es un imperativo para cualquier amante de la paz y la justicia denunciar la existencia de una barrera de más de 2700 km, que divide un pequeño pueblo y su territorio en dos, los medios de comunicación tienen la obligación moral y ética de denunciar el absurdo muro marroquí de la muerte y contribuir a que las sociedades civiles de los países poderosos conozcan la existencia de un engendro cuya misión es separar y matar.

El Muro del Sahara representa el mayor obstáculo para la consecución de la paz en el Sahara y el Norte de África, su existencia ya es un impedimento para el desarrollo normal de la vida en la zona, además de ser una barrera que propicia la separación, el peligro y la falta de dialogo y de entendimiento. No se puede conseguir la paz, ni el dialogo, ni las negociaciones, ni la solución definitiva a la descolonización del Sahara Occidental sin la desaparición del muro de la vergüenza marroquí construido en el Sahara.

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